La palabra “sueldo” que usamos para referirnos a nuestro salario mensual es mucho más que un término económico; es un fósil lingüístico que encapsula siglos de historia comercial, numismática y militar. Esta es la historia, que conecta el fruto de tu trabajo moderno con las semillas de un árbol antiguo, el algarrobo.
En la antigüedad surge una necesidad por parte de los comerciantes de una “medida o Unidad” confiable para el comercio de gemas y metales preciosos. En ese momento, los comerciantes, se dan cuenta que las semillas del algarrobo, poseían una uniformidad de peso notablemente constante, lo que las convertía en un “contrapeso de balanza natural” (John William Griffith, 1897).
Esta práctica fue tan extendida durante el mundo antiguo, que el nombre de la semilla se convirtió en la unidad de medida. La palabra griega ‘keration’ (κεράτιον), que significa “pequeño cuerno” (en alusión a la forma de la vaina del algarrobo), pasó al árabe como ‘qīrāṭ’ (قيراط) y de allí al español como ‘quilate’ (Corominas, 1987).
Durante el Imperio Romano, el emperador Constantino Primero, en el año 309-310 d.C., introdujo una nueva moneda de oro de gran pureza y peso constante: el ‘Solidus’ (plural: Solidi) (Grierson, 1999). La clave aquí es el peso. Según los estudios numismáticos, el Solidus fue acuñado con un peso estandarizado que equivalía al de 24 semillas de algarrobo, es decir, 24 quilates de oro puro (Burnett, 1991). Esta moneda no era solo un medio de intercambio; se convirtió en el pilar de la economía romana y bizantina durante siglos, famosa por su confiabilidad.
¿Cómo pasamos del Solidus de oro al “sueldo” mensual? La respuesta está en la lingüística histórica. El prestigioso etimólogo Joan Corominas lo detalla en su Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico: la palabra latina ‘Solidus’ (sólido, firme) experimentó una evolución fonética natural en el latín vulgar (Corominas, 1987): Solidus – Sólido – Soldu – Sueldo. Pero la conexión es más que fonética. Es histórico-social. A los soldados romanos se les pagaba con estas monedas de oro. De hecho, la propia palabra “soldado” deriva del bajo latín ‘soldarius’, que significaba “hombre que recibe un solidus como pago” (Bloch & von Wartburg, 1968). Así, el solidus era literalmente el “pago del soldado”.
Por lo tanto, cuando hablamos de “sueldo”, estamos invocando inconscientemente una cadena históricamente ligada a la semilla del algarrobo.
Fuentes:
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Burnett, A. (1991). Coins. Interpreting the Past. University of California Press. (Analiza el sistema monetario romano y la importancia del Solidus constantiniano).
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Corominas, J. (1987). Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico. Editorial Gredos. (La fuente de autoridad para la etimología de “sueldo” y “quilate” en español).
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Grierson, P. (1999). Byzantine Coinage. Dumbarton Oaks Research Library and Collection. (Estudio definitivo sobre la acuñación bizantina, que tiene sus raíces en el Solidus de Constantino).
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Griffith, J.W. (1847). The Animal and Vegetable Kingdom, Considered in Relation to the Arts and Manufactures. Chapman and Hall. (Menciona el uso histórico de las semillas de algarrobo como pesos para joyería).
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Bloch, O. & von Wartburg, W. (1968). Dictionnaire étymologique de la langue française. Presses Universitaires de France. (Corrobora la evolución de “soldier” y “solde” en francés, paralela a la del español, confirmando el origen común en “soldarius”).
Autor: Sebastián González Valencia
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Fecha de publicación: 20 de Noviembre 2025.